lunes, 16 de febrero de 2009

UNA DE TRES (reflexiones sobre la crisis)

Comento de forma habitual lo complicado que es encontrar mesa en cualquier restaurante un sábado por la noche (incluso en los que hacen doble turno) o las colas que tengo que esperar en la FNAC para poder pagar un libro o un disco, o los interminables atascos que se siguen produciendo los fines de semana y puentes diversos a pesar de la fuerte crisis que azota nuestra economía.

Y la verdad que uno se plantea diversas cuestiones:
A/ La crisis es mentira y los números que proporcionan tanto las instituciones públicas como las empresas privadas están falseadas y solo sirven como excusa para generar gasto público, aprobar expedientes de regulación desproporcionados y provocar temor entre la ciudadanía.

B/ La gente vive por encima de sus posibilidades y aunque los ingresos se reduzcan porque a un miembro de la familia haya perdido su empleo, no van a dejar de tomarse un descanso de fin de semana en un balneario, cenar el sábado para luego ir al cine de madrugada o llenar (un poco más si cabe) la librería con el último éxito editado (que hay que rentabilizar el Blu-Ray y la televisión de plasma de 50 pulgadas que aun pagamos en cómodas letras).

C/ La crisis es auténtica, afecta de forma cruenta a 3.200.000 personas, de clase media y baja, que forman de manera oficial el listado de parados de nuestro país y que según todas las previsiones, incluidas las más optimistas, pueden convertirse en 4 millones a finales de 2009. Por su fuera poco, muchos de estos trabajadores tienen muy difícil volver a encontrar trabajo, pues la mayoría provienen del sector de la construcción. El motor de nuestra economía en la última década, esta agotado. Ya no se construye más y aunque se hiciese, nadie compraría lo construido.

Esta última opción es la que más pavor e intranquilidad me produce pues supondría la desaparición de la clase media, vertebradora de cualquier sociedad. Una clase media fuerte es la garantía de una sociedad cohesionada y competitiva. Con independencia de diferentes teorías y discursos económicos, la clase media hace que la gente que la integre busque ascender, mientras que quien este por debajo, trate de llegar a ella.

Si cada vez la diferencia es mayor e integrar esta clase media es más difícil (o salir de ella hacía arriba) la sociedad española pasará por graves dificultades, pues unos pocos controlarán mucho y unos muchos controlarán muy poco.

Mañana más.

P.D. Aunque parezca mentira, ni durante el viernes ni hoy lunes (festivo en EEUU) se han conocido nuevos despidos masivos en el mundo ¿Cuánto durará la tregua?