lunes, 22 de junio de 2009

De Jean Claude Trichet, de lo que multiplicó la crisis y de sus soluciones

VOTA POR ESTE POST EN BITÁCORAS.COM

votar

Jean Claude Trichet lo tiene claro. Para salir de la crisis nuestro país debe reformar la legislación laboral (lea usted flexibilizar el despido) y moderar la subida salarial (olvídense de que su sueldo suba el IPC). Gracias a esas medidas lograremos “un crecimiento de la economía y la consolidación de las finanzas públicas”.

No seré yo quien discuta con el señor Trichet, pero choca que la solución a la crisis se busque mediante medidas dirigidas a modificar aspectos de la sociedad que no han provocado la situación. La más absurda y simple lógica, me dice que los problemas deben solucionarse arreglando lo que ha fallado, no lo que ha funcionado bien. ¿Se imaginan que el Madrid despide este año a Iker Casillas?

Es curioso que en el mismo discurso Trichet mencionaba una serie de factores, tres para ser exactos, que han multiplicado los efectos de la crisis. Así, los incentivos de los ejecutivos, la opacidad de algunos instrumentos financieros y los fallos de balance macroeconómicos entre diferentes zonas del mundo.

Detalladamente y sin entrar en tecnicismos. los ejecutivos han tenido una serie de incentivos que tenían que lograr a toda costa. Eso ha provocado una especie de fiebre del oro entre las grandes empresas. Un “todo vale” para lograr la mayor rentabilidad en el menor tiempo posible. Esos mismos ejecutivos, han tenido a su disposición una serie de instrumentos financieros que se han desarrollado en el marco de la libertad de empresa (la misma que pedían aquellos que hoy claman por regulación) y en el de los limbos legales. Por último, se ha provocado que algunas economías perdiesen su capacidad de ahorro, mientras otras lo han visto multiplicado (la gasolina y otras materias primas han tenido parte de culpa, según Trichet, en este movimiento).

Así, esos “incentivos perversos, excesiva complejidad y fallos de balance globales” provocaron un giro de 180 grados en la flexible política crediticia, arrancando una serie de efectos en cadena que ha afectado a importantes instituciones financieras de todo el mundo llevándonos a la actual crisis.

Concluyendo, que unos incentivos que el 99% de los mortales ni siquiera somos capaces de imaginar, unos productos complejos de acceso reservado a determinados sectores (y en los que hundir la cotización de una acción puede suponer ganar millones, pregunten ustedes a los responsables de Mapfre) y elementos macroeconómicos que escapan a cualquier normal, motivan que se clame por una reforma que solo busca facilitar el despido a los empresarios y permitir que se pierda capacidad adquisitiva al vincular la revisión salarial a baremos diferentes al de la inflación.

Eso sí, las grandes empresas españolas confirman que están en disposición de, como poco, repetir los resultados de años anteriores.

VOTA POR ESTE POST EN BITÁCORAS.COM

votar